Un monólogo donde René desnuda su verdad: el alcohol no fue el enemigo, sino la máscara de un dolor más hondo.
Aquí no hay fórmulas ni héroes, solo la confesión de alguien que se atrevió a pedir ayuda y, al hacerlo, encontró el primer paso hacia sí mismo.
En sus palabras, quizá descubras reflejos de tu propia historia. Porque lo que parece un final, a veces, es solo el inicio de un camino más humano y verdadero.